Historia

Con el cambio de siglo, la Institución gozaba de gran apogeo convirtiéndose en un importante punto de encuentro cultural en el que participaban todos los grandes de la época: Emilia Pardo Bazán o Unamuno, que donó muchas de sus obras a la biblioteca; Joaquín Costa, Albéniz, su hermana Clementina fue profesora de música de la Asociación; Azcárate, Blasco Ibáñez, Benlliure, Cecilio Pla, Sorolla, Giner de los Ríos, el Conde de Romanotes, la Princesa Isabel von Hatheburg Holstein, el Marqués de Casa Riera o el de Valdeterrazo y tantas otras personalidades que forjaron la historia, cultura y arte de la España de aquellos días. Asimismo, y según se registra en los archivos de la Institución en el año 1890, Su Majestad la Reina Doña María Cristina prestó su apoyo y protección a la Fundación de Don Fernando de Castro haciendo importantes donativos, Su Alteza Real la Infanta Doña Isabel Francisca de Borbón, conocida como la Infanta “Chata”, siempre interesada en los asuntos de su querido Madrid, se sumó igualmente a esta iniciativa a partir del año 1895, manteniendo vivo el recuerdo del que fuera, en su niñez, su Capellán y Predicador.

En la década de los años 20, el panorama social y cultural de la mujer había cambiado ya en toda Europa y, desaparecidas las personas que directamente habían apoyado a Fernando de Castro y sus obras, la Institución cayó en una cierta melancolía, lógica por otro lado, por las directrices que estaban tomando los tiempos modernos. Las actividades se mantuvieron siguiendo la iniciativa de atender los vacíos culturales de los más necesitados. Como nuevos objetivos se dedicaron esfuerzos a la alfabetización y escolarización de niños y personas sin recursos, al margen de la preocupación por la formación de la mujer de años anteriores.

En la década de los años 30, los acontecimientos políticos en España se precipitaron teniéndose que reducir considerablemente la actividad de la Institución. Finalmente en el año 1936 se cerraron sus puertas al público, como tantos otros centros docentes y culturales.

Durante la guerra, la casa de la calle San Mateo fue saqueada en diferentes ocasiones, por lo que se perdió gran parte de las piezas y mobiliario original que llenaban los espacios. Importantes obras como las pinturas que el propio Sorolla regaló a la Fundación o los cuadros historicistas que legaron las hijas del pintor Rosales, así como la mayoría del mobiliario que perteneció en su día a Don Fernando de Castro, desaparecieron. Se hizo quema de libros, de retratos, documentos y tantas otras cosas que se perdieron entre las cenizas de una inmensa hoguera improvisada en el patio de columnas.

Corrían tiempos muy difíciles en un Madrid prácticamente devastado, por lo que, el por entonces albacea de Fernando de Castro y Protector de la Institución, Don Rafael Muñoz-Yusta de Illana y Ortiz de Zárate, Marqués de Casa Zárate, decidió abrir la casa para dar cobijo a aquellos que habían perdido su hogar tras los bombardeos de Madrid. Fue habitada por más de seiscientas personas, casi todas ellas de origen humilde y empobrecidas por la guerra. El antiguo salón de música, con su enorme lámpara de cristal, pasó a ser el único techo de esta gente.

La restauración de una Institución arruinada y de un edificio prácticamente desmantelado fue muy complicada. La total falta de capital y el escaso apoyo que se podía conseguir por aquellos días hicieron muy trabajosa su reapertura, que finalmente se consiguió por los desvelos de su albacea y otras personas que seguían fieles a los altos ideales que, en su día, consiguieron hacer de la Fundación Fernando de Castro un centro único y pionero en sus objetivos culturales. Finalmente la Asociación para la Enseñanza de la Mujer consigue reiniciar su actividad en una época diferente y con grandes dificultades, pero sobreviviendo bajo la dirección de la que fuera Secretaria General, Doña Dolores González García, que dedicó su vida a este proyecto.

Actualmente, bajo la presidencia de José Mª. Muñoz-Yusta y Marcos de Illana y por iniciativa de su hermano Rafael, en el año 1989, se replantea la recuperación y restauración de esta histórica fundación. Se reinicia su actividad docente y cultural, destinada especialmente a la investigación de la época que la vio nacer y sus personajes. Se recupera la Biblioteca y archivos, así como los acuerdos de colaboración con la Universidad Española que existieron antaño. Se recuperó el contacto con los descendientes de antiguos protectores, que hoy son miembros y consejeros de la Institución, como en su día, lo fueron sus antepasados, volviendo a ser Protector de Honor un miembro de la familia de Su Majestad El Rey de España, el Serenísimo Señor Conde José Zamoyski de Borbón y Borbón, bisnieto de la Reina María Cristina, antigua Protectora. Se restauran sus espacios, manteniendo el aspecto original de los días gloriosos de su edificación. Y al fondo de la galería, en el patio de columnas, en la sala de música, bajo la inmensa araña de cristal, han vuelto a sonar los instrumentos.

La Fundación Fernando de Castro, Asociación para la Enseñanza de la Mujer, es, en el siglo XXI, un testigo vivo de su época, el vivo recuerdo del espíritu de Fernando de Castro y de todas aquellas personas que lucharon, de manera desinteresada, por la educación y la cultura, manteniendo siempre alto y limpio el estandarte de sus ideales.

Miguel Muñoz Yusta y del Álamo
Director de la Fundación Fernando de Castro – A.E.M.



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