Historia

CLAUSTRO PROFESORES
1899

CLAUSTRO PROFESORES
1907

ESCUELA ELEMENTAL
1911

ALUMNAS MECANOGRAFÍA
1927

TALLER CORTE Y CONFECCIÓN, 1930

CLEMENTINA ALBÉNIZ
AULA DE MAESTRAS, 1930

CLEMENTINA ALBÉNIZ
SALA DE MÚSICA, 1930

ALUMNAS HACIENDO LA COMUNIÓN, 1930

ALUMNAS


La Fundación Fernando de Castro es la Institución que engloba las actividades y fundaciones creadas por Fernando de Castro a partir del año 1860.

Entre estas instituciones se encuentra la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, fundada en 1870. La Asociación para la Enseñanza de la Mujer reunió a partir de 1870 todas las Escuelas creadas por Fernando de Castro destinadas a la mujer.

En la década de los años 1860, las escuelas, actividades y fundaciones de Fernando de Castro gozaban de un apogeo y aceptación tan grande que las instalaciones originarias, situadas en la calle de la Bolsa de Madrid, comenzaron a resultar pequeñas para cubrir las necesidades espaciales que se tenían.

Desde hacía algún tiempo, Fernando de Castro estaba destinando parte de sus actividades al ámbito de la mujer. En su Aula Abierta Dominical observó gran afluencia femenina y su relación en la Corte de la Reina Doña Isabel II le llevó a plantearse la necesidad de crear escuelas apropiadas y destinadas a la formación de la mujer dentro de su entorno social.

Las escuelas de institutrices, bibliotecarias, maestras, la Asociación para la Enseñanza de la Mujer y las conferencias del Aula Abierta requerían una ubicación más apropiada para la dimensión y trascendencia que estaban adquiriendo. Estaba en el ánimo de Fernando de Castro modernizar, no solamente los sistemas de enseñanza, sino también las instalaciones destinadas a ellos. Por ello, siguiendo el modelo inglés, se empezó a plantear la creación de un centro moderno, que albergara cómodamente a todas estas escuelas y actividades, dotándolo de grandes aulas bien iluminadas, bibliotecas, laboratorio, talleres, salas de música y canto, sala de arte y pintura y demás espacios perfectamente equipados, despachos, archivos, salas de reunión, cocina, comedor y gimnasio.

A partir de este momento comenzó el proyecto de edificación para la nueva sede de las escuelas fundadas por Fernando de Castro en un edificio exclusivamente dedicado a ellas.

Se cree que, partiendo de una antigua propiedad que perteneció a la familia Castro en la calle San Mateo, se amplió comprando las fincas colindantes sobre lo que en tiempos había sido el antiguo Cuartel de San Mateo, destruido por los franceses en su huida de España, y en tiempos anteriores la Casa del Conde de Niebla.

Desde un principio se planteó como un edificio ideal para la docencia, aplicando todos los criterios de iluminación e higiene destinados a un espacio público que tanto preocupaban en la época. Se dotó al edificio de todos los adelantos y comodidades que la época de entonces permitía, en estructuras, instalaciones, desagües, luz eléctrica, luz y cocinas de gas, montaplatos que unían las tres plantas y tantas otras cosas que, por primera vez, podían ser utilizadas en un edificio destinado a la formación.

La realización de este proyecto surgió de un trabajo muy estrecho entre los arquitectos y los catedráticos y profesores que iban a utilizarlo. Todavía hoy se guardan en el archivo de la Fundación Fernando de Castro los documentos y memorias de ejecución que recogen al detalle todas las circunstancias que rodearon la construcción de esta espléndida casa.

Desgraciadamente, Fernando de Castro nunca pudo ver concluido su sueño, puesto que falleció antes de que las obras de su proyecto comenzasen. No obstante, la mayor parte de su fortuna fue destinada a la financiación de la construcción del edificio de la calle San Mateo que albergaría sus fundaciones. El resto del capital destinado a cubrir el alto coste que suponía la conclusión de tan ambiciosa obra fue recaudado mediante aportaciones, a fondo perdido, realizadas por simpatizantes, colegas y amigos de Fernando de Castro y su labor; igualmente hicieron sus aportaciones instituciones nacionales como la Casa Real, el Senado, el Congreso de los Diputados, banqueros, ministros y las grandes casas nobiliarias, que quisieron contribuir con este proyecto. Destacaron también muchas aportaciones anónimas o procedentes de profesores de las propias escuelas de Fernando de Castro que, aunque de forma modesta, no quisieron dejar de contribuir.

La Institución abrió sus puertas bajo la dirección de Don Manuel Ruiz de Quevedo, actuando como albacea de Don Fernando de Castro, Don Domingo Ortiz de Zárate, Marqués de Casa Zárate, siendo el centro con las instalaciones más modernas de su época y pionero en la mayoría de las enseñanzas que en él se impartían. Tuvo una gran acogida social por lo que, en poco tiempo, hubo que ampliar las enseñanzas adaptándolas a las nuevas corrientes. Se crearon, siguiendo los modelos ingleses, las primeras escuelas de secretariado, taquigrafía y mecanografía, entre otras. Destacó la fundación de la primera Escuela de Telegrafistas de España. Se cosecharon gran cantidad de premios y reconocimientos, de carácter nacional e internacional, a la Institución y a su trabajo. Ya había participado con gran éxito en exposiciones internacionales como la Exposición Internacional de Philadelphia del año 1876. A partir de ahora, participará en otras como la Exposición Internacional de Chicago del año 1896, la Exposición Internacional de Australia del año 1907, así como otras de carácter nacional, como la Exposición de Industrias de Madrid del año 1907, la Exposición Escolar de Bilbao del año 1905, la Exposición del Fomento de las Artes del 1882, por destacar algunos ejemplos. Cosechó gran cantidad de medallas de oro, plata, menciones de honor y todo tipo de reconocimiento a su labor, de lo que hay interesantes documentos en el archivo histórico de la Fundación de Don Fernando de Castro y la Asociación para la Enseñanza de la Mujer.




<  1  2  >

 

c/San Mateo, 15. 28004 Madrid. Tel: 91 448 10 46

contacto