Biografía

 

FERNANDO DE CASTRO

 

  “VERITAS LIBERABIT VOBIS”


“… Cuando en los siglos venideros escriba un filósofo la historia del progreso en España, citará, acompañándola de reflexiones profundas, una fecha: 21 de Febrero de 1869…”. Concepción Arenal: “La mujer del porvenir y cartas a delincuentes, con artículos referentes a las conferencias llamadas dominicales de la Universidad de Madrid (1869-1870)”. Biblioteca Económica Andaluza (s.a.).

Fernando de Castro nació en Sahagún el 30 de Mayo de 1814, quedando huérfano a los doce años.

A los 15 años procesa en el Convento de San Diego en Valladolid decantándose por esta Orden Franciscana por ser, según sus palabras, “más pobre y austera y conformarse más con las estrecheces y sufrimientos del pueblo al que me inclinaba por instinto”.

En 1837, tras los decretos de 1835 y 1836 por los que se suprimen los conventos, es exclaustrado sin haber recibido las órdenes sacerdotales.

Ocupará plaza de profesor del Seminario de San Froilán de León y fue vicerrector de la Institución. En esos momentos empieza a reconocerse su gran papel como predicador y entre otras muchas actividades relacionadas con la sociedad leonesa, es elegido secretario de la Sociedad Económica de Amigos del País.

A los 31 años se traslada a Madrid, donde comienza su carrera docente, doctorándose además en Teología.

En 1847 es nombrado Predicador Supernumerario de la Reina Isabel II y designado Capellán de Honor de Número en 1850. Ese mismo año se crea la Escuela Normal de Filosofía y es nombrado Director. En 1852, obtiene la Cátedra.

El final de 1850 y la década de los 60 significarán un punto de inflexión en su vida: En 1862 se licencia en Filosofía con sobresaliente (el Secretario del Tribunal será Julián Sanz del Río). Ese mismo año escribe un artículo que marca sus bases sobre la interpretación histórica. Estas ideas quedarán firmemente desarrolladas en su obra “El Compendio Razonado de Historia General”.

En 1864 es elegido Académico de Número de la Real Academia de la Historia, tomando posesión en 1866. En su discurso de ingreso ya se percibe su acercamiento hacia el “Catolicismo Liberal”. En ese momento, sin embargo, en Roma se adoptan unas posiciones totalmente opuestas a cualquier idea cercana a las expuestas por el catolicismo Liberal.

En 1868 se niega a firmar, junto con otros profesores, por considerar que debe mantenerse al margen de toda cuestión política, un manifiesto de adhesión a la Reina. Este hecho provoca que sea retirado de su Cátedra.
Tras el triunfo de la Revolución es restablecido en su puesto y el 4 de Octubre es nombrado Rector de la Universidad de Madrid, a propuesta de Sanz del Río que había declinado anteriormente el ofrecimiento).

Durante su mandato que concluye el 21 de Noviembre de 1870, año en el que presenta su dimisión, desarrolla una frenética actividad. Cuatro serán los pilares en los que basará el desarrollo de su cargo:
1) Cumplir y hacer cumplir las leyes de estudios,
2) Respetar todas las opiniones legítimas,
3) Mantener alejada a la Universidad de las contiendas políticas,
4) Libertad de ciencia.

Ocupó la vicepresidencia del Senado y en 1868 aparece como uno de los firmantes de la “Declaración sobre la libertad de religión y libertad de cultos”.

Crea escuelas gratuitas para niños y adultos, clases nocturnas para obreros y organiza las famosas Conferencias Dominicales para la educación de la mujer, germen de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, y posteriormente creará el Ateneo de Señoras y la Escuela de Institutrices.
La primera Conferencia Dominical se celebrará el 21 de Febrero de 1869.



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